
Le tocaba ir disfrazado a la escuela… y todos llegaron con brillo, colores y trajes que robaban miradas.
Pero él no.
Él llegó con un armadillo hecho de petate.
No era perfecto, no era caro… pero tenía algo que los demás no.
Cada detalle llevaba tiempo, esfuerzo… y sobre todo, amor.
Se notaba que alguien lo hizo pensando en verlo feliz.
Y él, con su sonrisa, lo dijo todo sin decir nada.
Porque al final… no se trata de tener lo más llamativo.
Se trata de llevar algo que venga del corazón. ❤️

