
Un niño de Uzbekistán rompió en llanto después del gol de Colombia, pero lo que pasó después terminó robándose los aplausos.
Los hinchas colombianos comenzaron a animarlo con cánticos de “¡Uzbekistán!”, demostrando que la pasión por el futbol también puede vivirse con respeto y corazón.
Una escena que recordó que, más allá del marcador, el futbol también une.

