
En plena misa, un gatito naranja entró a la iglesia, caminó tranquilamente hasta el altar y decidió subir como si ya conociera el lugar. ❤️
Ante la mirada de todos, se acercó al sacerdote buscando cariño y terminó acomodándose junto a él.
Lejos de quitarlo, el padre comenzó a acariciarlo y hasta lo tomó entre sus brazos mientras continuaba la celebración. 🥹🐾
El momento sirvió para recordar a San Francisco de Asís y el amor hacia los animales como parte de la creación de Dios.
Una visita inesperada que terminó robándose las miradas… y seguramente más de un corazón. 🐱❤️

