
Un abuelito vendía helados afuera de un colegio… y muchas veces ayudaba a niños que no tenían dinero. Esta vez, la historia dio la vuelta.
Los estudiantes juntaron sus monedas y le compraron todo para que pudiera irse temprano a casa.
Un gesto simple, pero suficiente para volverse viral y tocar a miles.La historia ya está dejando algo claro en redes: todavía hay actos desinteresados pero con mucho amor.

