
Lo que comenzó como un día normal en Venezuela terminó convertido en una tragedia.
Dos fuertes sismos sacudieron el país con segundos de diferencia, dejando daños severos, edificios colapsados y comunidades enteras tratando de entender cómo todo cambió tan rápido.
Mientras los equipos de rescate continúan trabajando, muchas familias siguen buscando a sus seres queridos y enfrentando la incertidumbre de lo que viene.
En medio del dolor, también han surgido muestras de apoyo entre vecinos y comunidades que intentan levantarse juntas.
Mandamos mucha fuerza a todas las personas afectadas por este desastre natural. Detrás de cada cifra hay familias, historias y vidas que hoy necesitan apoyo, esperanza y solidaridad.

