
Cada noche, un vendedor recorre las calles con su carrito de café, pero nunca va solo. Su perrita lo acompaña durante toda la jornada, caminando a su lado con su pañuelo rosado y su pequeño cartel.
Con el tiempo, los vecinos comenzaron a reconocerla. Algunos se acercan por una taza de café y otros simplemente para saludarla, acariciarla y hacerle un poco de cariño. 🥹
Desde que encontró un hogar, ella se convirtió en su compañera inseparable y ahora forma parte de esas noches de trabajo.
A veces, la mejor compañía llega en cuatro patitas. ❤️

