
En plena madrugada, una joven abrió la puerta y encontró una caja de cartón en el piso.
Adentro, un gatito blanco y pequeño la miraba con ojos brillantes, confundidos… pero llenos de esperanza. A un lado había una hoja doblada, un billete y una bolsita de croquetas.
La nota decía:“Ya no lo puedo cuidar. Por favor quiéralo. Se llama Nube. Come 2 veces al día. Perdóneme.”
Sin más explicación. Solo esa disculpa escrita con letra temblorosa.
La joven lo tomó en brazos… y Nube se pegó a su pecho, cerrando los ojos como si supiera que esa sería su nueva casa. 🥹
Hay despedidas que no nacen del abandono frío, sino de la resignación.Y aunque duele imaginar a quien dejó esa caja… también es cierto que esa puerta marcó el comienzo de algo nuevo.
Para Nube, fue el final de una historia… y el inicio de otra mejor. 🐾💛

