
Mientras otros crecían entrenando en pistas olímpicas, Donovan Carrillo aprendía a soñar en un país donde el frío no es tradición y el patinaje artístico casi ni existe.
No había grandes instalaciones.
No había camino marcado.
Había ganas.
Su historia no empezó con reflectores, empezó con viajes largos, sacrificios silenciosos y esa terquedad de quien no acepta un “eso aquí no se puede”.
Y aun así, lo hizo.
Puso a México en una pista donde casi nadie imaginaba verlo. 🇲🇽⛸️
Porque a veces no se trata de tener el escenario perfecto…
sino de pararte en uno que no estaba hecho para ti y convertirlo en propio. ✨
