
En el fraccionamiento Real Montecarlo, en Tepic, Nayarit, una historia dejó de ser solo una noticia… para convertirse en algo difícil de entender.
“Vaquita”, una perrita, fue arrojada desde un cuarto piso por dos adolescentes.
Desde entonces, su vida cambió por completo. Hoy no puede caminar 🐾. Tiene lesiones en la columna y cervicales, sufre espasmos y crisis de miedo… como si su cuerpo recordara todo el tiempo lo que pasó.
Y mientras ella intenta recuperarse, todo lo demás parece seguir igual.
Las leyes hablan de protección, de derechos, de castigos… pero en la realidad, nada parece moverse. El caso sigue sin resolverse, sin respuestas claras, sin esa sensación de que algo se está haciendo.
Y duele.
Duele pensar que algo así pueda pasar…duele ver que no hay consecuencias…duele imaginar cuántas historias así se quedan sin voz.
Hoy, su dueña sigue hablando por ella, porque “Vaquita” no puede hacerlo. Porque quedarse en silencio también sería dejar que esto se repita.
A veces no es enojo lo que queda…es una tristeza profunda por todo lo que aún falta.
